
El salto de una trafic, un roce de manos inesperado… Segundos que cambiaron el curso de la historia para siempre.
Esta fue sin dudas una boda memorable. Conocer San Pedro y su hermosa barranca fotogénica no fue nada comparado con conocerlos a ustedes. Tan amorosos, que los saludos del zoom duraron literalmente dos horas. Todos tenían algo lindo que decirles, y no me sorprende. Son dos personas súper queribles. Gracias por dejarme ser parte.
































