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Que una persona te deje, sin conocerte, las llaves de su casa y se vaya tranquilo de viaje, es algo hermoso que pasa en el pueblo de Jehová. Aunque lo viva una y mil veces, no deja de conmoverme. Me parece maravilloso.
Agus y Jona nos dejaron el departamento donde iban a vivir después de casarse para que nos quedemos esos días. Cuando llegamos, nos tenían preparado un regalito arriba de la mesa. Nos ha quedado grabado a fuego la hospitalidad y el amor que nos mostraron en este hermoso viaje a Pinamar.
Todo salió según lo planeado, estaban hermosos, radiantes los dos. Y es que cuando el amor y la alegría son sinceras, ¡vaya si se nota!
Felices de conocer a más hermanos y hacer nuevos amigos. Gracias por tanto.